Tengo ganas de pertenecer a uno otro para acoplarme tan compactamente a su figura que al fin pueda dejar de jugar a completar el rompecabezas en donde mi otra parte se perdió.
Quiero respetar mi estructura fielmente, me niego a tener que reconstruirme cuando las piezas, ya sea por el tiempo o cansancio no se puedan ensamblar.
Quiero encajar perfectamente en la forma y que su contraparte me contenga suavemente, que se guié por los puntos de mis vértices sin desorganizar mi estética a su paso.
Quiero algo mas parecido a un elemento, algo así como el agua, que fluye y se escurre por las superficies, que no estropea la forma, que sabe ser maleable a todo tipo de ruta y que es dócil a la estructura que la contenga.
En conclusión y sin ir mas lejos, el agua, a su manera, siempre logra rellenar al molde.