martes, 5 de agosto de 2014

El príncipe azul

Por mucho tiempo pensé que eras mi príncipe azul, el único en el mundo, mi alma gemela, la otra mitad.
Lo pensaba porque estando en tu compañía fui mas feliz que junto a la de nadie por un tiempo, quizás porque nunca tuve un compañero, tal vez porque nunca me había enamorado antes.
Lo cierto es que no me enamore de tu persona, me enamoré de tu sentido del humor, de la compañía, del sentirse querido, de el ser importante.
Supongo que todas crecemos con la idea de que algún buen día encontraremos al amor de nuestras vidas, no sé porque razón a las mujeres nos mueve de sobremanera el sentirnos amadas , recibir amor y ser protegidas. 
Quizás somos realmente mas frágiles y sensibles, lo que generalmente es motivo de burla.
Nuestro sentimentalismo y empatía extrema nos hace ser mas vulnerables, mas permeables a los golpes externos. Dejamos con nuestro compañerismo gran parte de nosotras a quien decidimos tender la mano, entregamos cariño en cantidades estratosféricas, nos postergamos constantemente por darle a otro la oportunidad de ser feliz en nuestra compañía. 
Ahora pienso que no es tan descabellado que anhelemos a un príncipe azul al cual no pediremos cosas extraordinarias como se muestran en las películas, solo pediremos algo de retribución, contención y ternura.

Ahora si eres lo suficientemente imbécil como para no poder devolver ni el 10% de lo que recibes, no le quites el 90% de lo mas hermoso que tiene una mujer a otro hombre de verdad.  Uno que sea capaz de entregar mas del 120% con tal de ver a su mujer sonreír.

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